Décima de un viaje
Planeado ya estaba
con mucha anticipación
esperando bendición
la playa nos esperaba
con su arena dorada.
Salió el primer grupo
no a las nueve en punto
como estaba previsto,
ya al fin todo listo,
partimos a nuestro rumbo.
Como estamos en verano
y queriendo ser prudentes
de manera convincente,
a los niños invitamos
llevándolos de la mano
y, aunque no fue un error,
ellos se robaron el show.
Y para cuidar a las criaturas,
(Lo cual fue tarea dura)
se necesitó un batallón.
No dio abasto Rossío.
Se necesitó un refuerzo.
Gracias a Ricardo y a Jefferson
que tomaron poderío
evitando un gran lío.
El asunto se agravó,
cuando el segundo grupo llegó
Los niños se multiplicaron,
ni los refrescos los aplacaron
y sumaron veintidós.
Se trasladaron a la playa,
todo era felicidad,
mucha alegría en verdad.
Unos se bañaban ya,
otros hacían una raya,
un grupo estaba pescando,
unos cuantos jugando,
y nosotras, muy contentas
estudiábamos sedientas
y conocimiento ampliando.
De repente a la grey
de nuestra mesa de estudio
sin esperar un interludio,
se acercó Dory Grace:
"No miento y es de ley,
lo que anunciaré enseguida:
se nos ha cortado Gina.
Necesito una venda
y por favor no me detengan
que me urge la partida."
La madre salió corriendo.
Todo se desestabilizó
ya nadie más atendió
a lo que se estaba diciendo
estudiando o aprendiendo.
A la niña se le dieron
auxilios con azúcar y hielo,
y cuando el 9- 11 llegó
la encontró comiendo arroz
y al combo se le unieron.
Resuelto lo de la herida
nos dirigimos al agua,
me sentí apesadumbrada
pues la idea concebida
no estaba saliendo en la gira.
Me consolé diciendo
que el hombre está proponiendo
edificando y actuando
y siempre planificando
pero Dios termina conduciendo.
Volviendo con los chiquillos
les dije:¡Está la comida!
Así que pónganse en fila.
¿Por qué así? dijo un grandecito
porque sí, le dije bajito,
y Deilyn, aunque escuchó
en nada se intimidó,
continuó jugando
y al cielo mirando
me dijo porque no.
Como comieron primero
se acabaron el pollo frito
y de una vez derechitos
al agua se metieron,
y ni indigestión sufrieron...
Y las madres conversando
dizque los estaban cuidando.
Por la misericordia de Dios
nada malo sucedió
así lo estuve rogando.
Y aunque nada salió
como estaba planeado
concebido u organizado,
así lo quiso Dios
por eso ¡Gloria a Dios!
Gracias esposas queridas
por su colaboración encarecida.
Dios les bendiga siempre,
esté de ustedes pendiente
y les conceda larga vida.