Maestro
de corazón
En cierta ocasión fui invitada a pronunciar un
discurso de apertura en el concurso municipal de cuentos “Sosúa te cuenta un
cuento. “
y en la
introducción del discurso leí la siguiente rima de Gustavo Adolfo Bécquer, que
hoy quiero, también, compartir con ustedes.
Del salón
en el ángulo oscuro,
de su
dueña tal vez olvidada,
silenciosa
y cubierta de polvo,
veíase el arpa
¡Cuánta
nota dormía en sus cuerdas,
como el
pájaro duerme en las ramas,
esperando
la mano de nieve
que sepa
arrancarlas!
¡Ay!,
pensé; ¡cuántas veces el genio
así
duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro
espera
que le
diga “Levántate y anda”!
En el
salón de clases, en el aula, en el ángulo oscuro… ahí en un rincón están
nuestros alumnos. Algunos están callados, silenciosos y otros hacen ruido
tratando de llamar la atención.
¿Qué
genio duerme en su alma? No lo sabemos.
Pero
tenemos todo un año por delante para tratar de descubrirlo. Un año entero para
ser esa mano de nieve. Un año entero para ser esa voz que le diga: Levántate y
anda.
Nuestros
alumnos serán los próximos escritores, músicos, inventores, políticos… Y es
nuestro deber impactar sus vidas de modo que ellos puedan sentirse motivados y
descubrir sus talentos y habilidades.
En esta oportunidad que Dios me concede,
permítanme compartir un poquito de la experiencia que he tenido en estos 22
años de labor docente.
y lo haré
bajo el título de Maestro de corazón.
La misma palabra de Dios nos manda a tener esta
actitud.
Colosenses
3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como
para el Señor y no para los hombres;
De
corazón, se refiere a una persona que todo lo que
hace lo realiza con pasión.
El término pasión tiene varios significados pero
el que nos concierne es el siguiente:
Afición
vehemente hacia algo. Ej. “La literatura es mi
pasión”
Es la
necesidad de hacer algo porque existe una fuerza interna que mueve al individuo
a hacerlo.
Por eso al maestro apasionado no lo desanima el bajo salario que devenga, ni la falta de
reconocimiento a su labor docente, ni la falta de incentivos, ni las
dificultades del día a día, ni las precariedades e injusticias del sistema, ni
la ingratitud de algunos alumnos…
Cuando
se realiza una labor con pasión las personan perciben el entusiasmo y la
entrega y esto influye y hace que se interesen en lo que se les quiere enseñar.
No
podremos lograr, por más que nos esforcemos, que el alumno recuerde todo lo que
le estamos enseñando, pero sí podemos, con nuestra influencia, hacer que se
motive y ame el conocimiento.
Al maestro apasionado lo caracterizan, a mi
entender, tres aspectos principales.
El
maestro apasionado ama el conocimiento
Se
informa, lee, está al tanto de las noticias locales, nacionales e
internacionales.
Si no tiene la oportunidad de viajar, ve
documentales y programas educativos.
El maestro debe tener un conocimiento general.
Es preciso que conozca de todo un
poco, y que profundice en las materias que son sus áreas de
enseñanza.
En la
película “Todopoderoso” Dios lleva al protagonista a una montaña muy alta. y él
le pregunta: “¿Este es el cielo”? y Dios le contesta: No, es el monte Everest,
deberías ver Discovery Channel.
Nosotros también deberíamos ver Discovery Channel,
Nat Geo y History.
Y aprovechar tantos documentales impresionantes
que nos llenan de conocimiento.
El
maestro debe ser un lector. Lee el periódico, lee libros de historia, lee obras
literarias… y, por supuesto, lee la
Biblia.
El maestro se instruye así mismo para poder
instruir a otros.
Prov. 12:1 El que ama la
instrucción ama la sabiduría;
Para
ser sabio, primero hay que tener el conocimiento, asea la información. La
sabiduría es la manera apropiada en que yo empleo ese conocimiento.
Ej. El celular es una herramienta muy útil que
podemos utilizar para múltiples
actividades, pero sin sabiduría se puede convertir sólo en un medio de
distracción, que en lugar de favorecernos nos podría perjudicar.
El
maestro debe tener conocimiento sobre lo que enseña. Este sería un conocimiento
específico. Debe estudiar siempre lo que va a enseñar, aunque esté seguro que
lo domina. Pues podríamos tener sorpresa. Un profesor amigo mío siempre decía:
“Los muchachos siempre te preguntan exactamente lo que tú no sabes”
Y no estoy diciendo que el maestro tenga que
saberlo todo ni que ande todo el día estresado con miedo a que le pregunten algo
que no sepa. Lo que estoy diciendo es que el maestro debe hacer un hábito y
tener un gusto por el conocimiento, que esto sea algo natural en él.
De esta manera cuando tenga que admitir que
desconoce algo lo hará con la frente en alto porque usted sabe que no es un
ignorante.
Dios dijo por medio del profeta Oseas
4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…
El pueblo
había elegido no tener conocimiento de Dios.
… ni conocimiento de Dios en la tierra.
El pueblo había elegido
4:2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar…
Cuando la ley de Dios prohibía todo eso.
La
primera responsabilidad del maestro es presentar a Dios en su vida y por medio
de lo que enseña.
Pues de que les aprovechará a nuestros alumnos
llenarse de conocimiento y ganar el mundo entero, como dice la palabra, y
perder su alma.
Si usted trabaja en una escuela cristiana no le
será difícil hablar de Dios, pero si trabaja en una escuela no cristiana, como
yo, entonces tiene que ingeniársela. Y no hay que ser muy creativo, porque Dios
es el creador del universo. Lo que debemos ser es intencional.
Un maestro
de corazón planifica y se involucra activamente en la ejecución
La famosa fábula de Esopo La cigarra y la hormiga
nos narra la historia de una cigarra que se pasó todo el verano cantando y de
una hormiga que se lo pasó trabajando.
Hay unos versos que rezan así:
Cantando la cigarra pasó el verano
entero,
sin hacer provisiones allá para el
invierno;
y ustedes saben el final de la historia. Cuando llegó el invierno, la hormiga tenía
provisiones y la cigarra estaba hambrienta y la hormiga no quiso compartir con
ella su alimento.
El
maestro apasionado trabaja en el verano como la hormiga.
Es un buen tiempo para pensar en lo que se ha
hecho y cómo lo hemos hecho.
Tampoco para esto hay que esforzarse mucho porque
nuestra conciencia siempre nos está diciendo lo que dejamos de hacer y lo que
hicimos mal. Nos recuerda todo el contenido que no dimos por pereza o porque
era un contenido incómodo de dar.
Lo que pasa
es que a veces, escogemos ignorar nuestra conciencia.
Debemos
aprovechar el verano para preparar clases creativas, pensar en los proyectos
que vamos a hacer durante todo el año. Seleccionar los contenidos, anotar cada
nueva idea según vaya surgiendo sobre qué hacer y cómo hacerlo.
Cuando
el maestro trabaja como la hormiga y no se la pasa cantando como la cigarra,
entonces cuando inicia el año escolar, él está relajado y deseoso de impartir
sus lecciones, porque su planificación estará lista.
Esto
no significa que no esté dispuesto a cambios y, que no aproveche las ideas
repentinas.
Cuando
el maestro ha preparado su esquema de trabajo con anticipación, puede
involucrarse activamente en el proceso enseñanza-aprendizaje, en lugar de estar
planificando. Por ejemplo, si los alumnos están leyendo, el maestro lee con
ellos, si están escribiendo poemas, el maestro escribe, si están en un
proyecto, el maestro ayuda, guía e instruye.
Si
dejamos pasar el verano entonces tendremos clases improvisadas, que se tornarán
aburridas, porque el día a día del maestro es muy demandante.
Si eres
un maestro o maestra de español, en el verano debes
planificar si vas a realizar una olimpíada de lectura o un maratón de lectura o un maratón de teatro o un maratón poético o
un concurso de cuentos o un libro de poemas o la escritura de una novela…
Si eres un
maestro de naturales en el verano debes planificar si
vas a realizar una feria de ciencia o siembra de árboles o un huerto escolar o
un jardín escolar o qué clases de experimentos…
Si eres
un maestro de Sociedad es en el verano que debes determinar si vas a planificar una
Mesa Redonda para conmemorar el día de la tierra o un panel o un debate o un
juicio a un personaje histórico…
No
sólo debes determinar qué hacer, sino también cómo hacerlo y adelantar el
proyecto lo más que puedas. Por ejemplo si vas a realizar un maratón de teatro
debes seleccionar las obras por grados, adaptar el guion, si es necesario, para
que cuando inicie el año sólo tengas que sacar las copias.
Usted puede estar pensando que el verano es
para descansar, y es cierto, pero si
pone esto en práctica, con los años se dará cuenta que alrededor suyo
habrá muchos maestros estresados
buscando algún proyecto para hacer, o
peor aún, otros estarán despreocupados porque no les interesa hacer nada innovador.
Pero usted estará tranquilo porque tiene todo “Fríamente
apasionado” (calculado).
Claro,
déjeme decirle algo. Salirse de la rutina e innovar, tiene un precio muy alto.
Requiere esfuerzo. Es más fácil decirles a los estudiantes abran el libro y
realicen los ejercicios de la pág. 78.
“Meterse” a realizar una feria de
ciencia o un maratón de lectura puede ser algo tan agotador, que en medio de la
jornada pueden venir pensamientos a su mente como “En qué yo me he metido” y
jurar nunca más meterse en eso.
Permítanme
citar lo que dijo José Ingenieros, en cuanto a esto: “Cada nuevo emprendimiento produce en su ejecutor intranquilidad y
desasosiego. Esto es una evidencia que está fuera de la rutina del hombre
mediocre.”
Pero si tú eres de los profesores que quieren
aportar su granito de arena e impactar a la generación que Dios te ha permitido
enseñar, el esfuerzo vale la pena. O más aún, si eres de los que quieren honrar a Dios con su trabajo…
Colosenses 3:23 Y todo lo
que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
El
maestro de corazón renueva la manera de enseñar
Básicamente
el contenido siempre es el mismo. En el caso de la historia ocurren nuevos
hechos, en ciencias aparecen nuevos descubrimientos, en Lenguas pudieran surgir
modificaciones… Pero en lo que sí debe haber una renovación es en el maestro y
en su manera de enseñar.
Tampoco estoy diciendo que hay que dejar de hacer
algo que te funciona sólo porque “hay que cambiar”. (Si algo te funciona para
qué cambiarlo)
A lo que me refiero es que debemos tener cuidado
de no aburrir a nuestros alumnos, o peor aún, de no aburrirnos a nosotros
mismos.
Es muy
difícil que tus alumnos te vean entusiasmado con un proyecto y que ellos no se
entusiasmen.
Es muy difícil que te vean leyendo un libro, y que
no se interesen por la lectura.
Es muy difícil que tengas una chispa y vayas tras
un ideal, sin que tus alumnos quieran ir contigo a alcanzarlo.
Los alumnos van tras su maestro. El maestro tiene
un poder y un liderazgo en sus manos. Los alumnos hacen lo que les dice su
maestro. A veces hasta los padres, se auxilian de los maestros para que sus
hijos hagan tal o cual cosa.
El maestro renovado tiene un ideal.
Es
idealista.
Nuevamente, permítanme citar a José Ingenieros. En
su libro El hombre mediocre, José
Ingenieros definió el ideal como
Un gesto
del espíritu hacia alguna perfección.
Pero no
se desanime si lo tildan de idealista en sentido despectivo “Porque ningún
idealismo es respetado… Si un santo persigue la virtud, se astilla contra los
prejuicios, continúa diciendo este autor.
“Siempre
habrá, por fuerza, idealistas y mediocres. Pero, Sólo de los idealistas, dice
él, espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos y
la historia sus páginas luminosas.”
No sé quiénes han visto la película
titulada “Cadena de favores”
Esta
película cuenta la historia de un niño de 11 años.
En su
primer día de clases, se encuentra con un profesor que cambiará su historia.
Este personaje es el Sr. Simonet, profesor de Ciencias Sociales, quien recibe
al curso con una frase escrita en el pizarrón que marca el eje de la película:
la frase es: “piensa en una idea para
cambiar al mundo y ponla en práctica”.
El
mismo maestro, no creía en ese proyecto, lo que él quería demostrarle a sus
alumnos era que “El reino de la posibilidad existe, sólo en nuestras cabezas”.
Pero
Trévor, creyó en el proyecto y lo puso en práctica.
Concibió
la idea de una cadena de favores: Él iniciaría haciéndole un favor a alguien
que tuviera una necesidad, y esa persona
a su vez, en agradecimiento, debía hacerle un favor a otras tres personas.
Al final un periodista se encontró con un
beneficiado de esta cadena de favores y le dio seguimiento. Y para sorpresa del
profesor este proyecto había funcionado y había crecido.
Recordemos la definición de ideal.
Un gesto
del espíritu hacia alguna perfección.
y subrayemos la palabra perfección. Es aquí donde
los que menosprecian a los idealistas tienen problemas. Porque están seguros
que la perfección no existe, que debemos hacer lo que se pueda y no gastarnos
la vida afanándonos tanto. Esta es una mentira que el enemigo de las almas
quiere que creamos, pues Dios no nos llamó a la mediocridad, sino a la
perfección.
Mateo 5:48
Sed, pues, vosotros perfectos, como
vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
¿Qué es
lo que sucede a veces con los ideales?
Que creemos que un ideal es algo inalcanzable
-
Ir a Marte, Erradicar el hambre en el mundo, Acabar con
la contaminación, Eliminar la corrupción política, Solucionar el problema de
los refugiados, Estos podrían ser
ideales para otros grupos de personas…
Está fuera de nuestro alcance ir
a Marte, pero con nuestros alumnos podríamos tener proyectos de explorar y
conocer todo nuestro entorno o nuestra región o todo el país según sean
nuestras posibilidades.
No es posible para nosotros
erradicar el hambre en el mundo (ni la FAO ha podido) Pero sí podemos reunir
alimentos para llevar al hogar de ancianos, o al hogar de niños discapacitados.
O iniciar una fundación para alimentar al hambriento.
Y así sucesivamente…
El maestro renovado se sale de la
rutina
Por años el maestro puede poner a sus
alumnos a leer una misma obra literaria. Eso no es malo, porque el maestro
tendrá la oportunidad de conocerla a fondo, y hacerse un experto en dicha obra.
Pero al pasar el tiempo puede cambiar de obra. También dentro de lo posible
presentar diferentes títulos y diferentes autores para que los alumnos elijan.
Así hay variedad, y la variedad crea dinamismo.
Con relación a los proyectos,
debemos procurar uno diferente para cada año, y después de varios años podemos
retomar los anteriores.
Que Dios nos ayude a ser maestros
apasionados que se esfuerzan en renovarse cada día.
Rom. 12:2
No os conforméis a este
siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,
para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
La fuente de la renovación es nuestro Señor
Jesucristo, maestro por excelencia.
Renuévame Señor Jesús,
Amén.
Álida Hernández Martínez
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