domingo, 10 de septiembre de 2017

Maestro de corazón



Maestro de corazón

En cierta ocasión fui invitada a pronunciar un discurso de apertura en el concurso municipal de cuentos “Sosúa te cuenta un cuento. “
y en  la introducción del discurso leí la siguiente rima de Gustavo Adolfo Bécquer, que hoy quiero, también, compartir con ustedes.

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sepa arrancarlas!

¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga “Levántate y anda”!

En el salón de clases, en el aula, en el ángulo oscuro… ahí en un rincón están nuestros alumnos. Algunos están callados, silenciosos y otros hacen ruido tratando de llamar la atención.
¿Qué genio duerme en su alma? No lo sabemos.
Pero tenemos todo un año por delante para tratar de descubrirlo. Un año entero para ser esa mano de nieve. Un año entero para ser esa voz que le diga: Levántate y anda.
Nuestros alumnos serán los próximos escritores, músicos, inventores, políticos… Y es nuestro deber impactar sus vidas de modo que ellos puedan sentirse motivados y descubrir sus talentos y habilidades.
       En esta oportunidad que Dios me concede, permítanme compartir un poquito de la experiencia que he tenido en estos 22 años de labor docente.



y lo haré bajo el título de Maestro de corazón.
La misma palabra de Dios nos manda a tener esta actitud.
Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
De corazón, se refiere a una persona que todo lo que hace lo realiza con pasión.
 El término pasión tiene varios significados pero el que nos concierne es el siguiente:
  Afición vehemente hacia algo. Ej. “La literatura es mi pasión”
Es la necesidad de hacer algo porque existe una fuerza interna que mueve al individuo a hacerlo.
Por eso al maestro apasionado no lo desanima  el bajo salario que devenga, ni la falta de reconocimiento a su labor docente, ni la falta de incentivos, ni las dificultades del día a día, ni las precariedades e injusticias del sistema, ni la ingratitud de algunos alumnos…
      Cuando se realiza una labor con pasión las personan perciben el entusiasmo y la entrega y esto influye y hace que se interesen en lo que se les quiere enseñar.
      No podremos lograr, por más que nos esforcemos, que el alumno recuerde todo lo que le estamos enseñando, pero sí podemos, con nuestra influencia, hacer que se motive y ame el conocimiento.
Al maestro apasionado lo caracterizan, a mi entender, tres aspectos principales.
El maestro apasionado ama el conocimiento
      Se informa, lee, está al tanto de las noticias locales, nacionales e internacionales.
Si no tiene la oportunidad de viajar, ve documentales y programas educativos.
El maestro debe tener un conocimiento general. Es preciso que conozca  de todo un poco,  y que  profundice  en las materias que son sus áreas de enseñanza.

       En la película “Todopoderoso” Dios lleva al protagonista a una montaña muy alta. y él le pregunta: “¿Este es el cielo”? y Dios le contesta: No, es el monte Everest, deberías ver Discovery Channel.
Nosotros también deberíamos ver Discovery Channel, Nat Geo y History.
Y aprovechar tantos documentales impresionantes que nos llenan de conocimiento.
       El maestro debe ser un lector. Lee el periódico, lee libros de historia, lee obras literarias…  y, por supuesto, lee la Biblia.
El maestro se instruye así mismo para poder instruir a otros.
Prov. 12:1 El que ama la instrucción ama la sabiduría; 
     Para ser sabio, primero hay que tener el conocimiento, asea la información. La sabiduría es la manera apropiada en que yo empleo ese conocimiento.
Ej. El celular es una herramienta muy útil que podemos utilizar  para múltiples actividades, pero sin sabiduría se puede convertir sólo en un medio de distracción, que en lugar de favorecernos nos podría perjudicar.
        El maestro debe tener conocimiento sobre lo que enseña. Este sería un conocimiento específico. Debe estudiar siempre lo que va a enseñar, aunque esté seguro que lo domina. Pues podríamos tener sorpresa. Un profesor amigo mío siempre decía: “Los muchachos siempre te preguntan exactamente lo que tú no sabes”
Y no estoy diciendo que el maestro tenga que saberlo todo ni que ande todo el día estresado con miedo a que le pregunten algo que no sepa. Lo que estoy diciendo es que el maestro debe hacer un hábito y tener un gusto por el conocimiento, que esto sea algo natural en él.
De esta manera cuando tenga que admitir que desconoce algo lo hará con la frente en alto porque usted sabe que no es un ignorante.
Dios dijo por medio del profeta Oseas
 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…
 El pueblo había elegido no tener conocimiento de Dios.
 … ni conocimiento de Dios en la tierra. 
El pueblo había elegido
4:2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar… Cuando la ley de Dios prohibía todo eso.
      La primera responsabilidad del maestro es presentar a Dios en su vida y por medio de lo que enseña.
Pues de que les aprovechará a nuestros alumnos llenarse de conocimiento y ganar el mundo entero, como dice la palabra, y perder su alma.
Si usted trabaja en una escuela cristiana no le será difícil hablar de Dios, pero si trabaja en una escuela no cristiana, como yo, entonces tiene que ingeniársela. Y no hay que ser muy creativo, porque Dios es el creador del universo. Lo que debemos ser es intencional.

Un maestro de corazón planifica y se involucra activamente en la ejecución
La famosa fábula de Esopo La cigarra y la hormiga nos narra la historia de una cigarra que se pasó todo el verano cantando y de una hormiga que se lo pasó trabajando.
Hay unos versos que rezan así:
Cantando la cigarra pasó el verano entero,
sin hacer provisiones allá para el invierno;
y ustedes saben el final de la historia.  Cuando llegó el invierno, la hormiga tenía provisiones y la cigarra estaba hambrienta y la hormiga no quiso compartir con ella su alimento.

       El maestro apasionado trabaja en el verano como la hormiga.
Es un buen tiempo para pensar en lo que se ha hecho y cómo lo hemos hecho.
Tampoco para esto hay que esforzarse mucho porque nuestra conciencia siempre nos está diciendo lo que dejamos de hacer y lo que hicimos mal. Nos recuerda todo el contenido que no dimos por pereza o porque era un contenido incómodo de dar.
 Lo que pasa es que a veces, escogemos ignorar nuestra conciencia.
      Debemos aprovechar el verano para preparar clases creativas, pensar en los proyectos que vamos a hacer durante todo el año. Seleccionar los contenidos, anotar cada nueva idea según vaya surgiendo sobre qué hacer y cómo hacerlo.
       Cuando el maestro trabaja como la hormiga y no se la pasa cantando como la cigarra, entonces cuando inicia el año escolar, él está relajado y deseoso de impartir sus lecciones, porque su planificación estará lista.
      Esto no significa que no esté dispuesto a cambios y, que no aproveche las ideas repentinas.
      Cuando el maestro ha preparado su esquema de trabajo con anticipación, puede involucrarse activamente en el proceso enseñanza-aprendizaje, en lugar de estar planificando. Por ejemplo, si los alumnos están leyendo, el maestro lee con ellos, si están escribiendo poemas, el maestro escribe, si están en un proyecto, el maestro ayuda, guía e instruye.
     Si dejamos pasar el verano entonces tendremos clases improvisadas, que se tornarán aburridas, porque el día a día del maestro es muy demandante.


Si eres un maestro o maestra de español, en el verano debes planificar si vas a realizar una olimpíada de lectura o  un maratón de lectura o  un maratón de teatro o un maratón poético o un concurso de cuentos o un libro de poemas o la escritura de una novela…
Si eres un maestro de naturales en el verano debes planificar si vas a realizar una feria de ciencia o siembra de árboles o un huerto escolar o un jardín escolar o qué clases de experimentos…
Si eres un maestro de Sociedad es en el verano  que debes determinar si vas a planificar una Mesa Redonda para conmemorar el día de la tierra o un panel o un debate o un juicio a un personaje histórico…
         No sólo debes determinar qué hacer, sino también cómo hacerlo y adelantar el proyecto lo más que puedas. Por ejemplo si vas a realizar un maratón de teatro debes seleccionar las obras por grados, adaptar el guion, si es necesario, para que cuando inicie el año sólo tengas que sacar las copias.
      Usted puede estar pensando que el verano es para descansar, y es cierto, pero si  pone esto en práctica, con los años se dará cuenta que alrededor suyo habrá  muchos maestros estresados buscando algún proyecto para  hacer, o peor aún, otros estarán despreocupados porque no les interesa hacer nada innovador. Pero  usted estará  tranquilo porque tiene todo “Fríamente apasionado” (calculado).
       Claro, déjeme decirle algo. Salirse de la rutina e innovar, tiene un precio muy alto. Requiere esfuerzo. Es más fácil decirles a los estudiantes abran el libro y realicen los ejercicios de la pág. 78.   “Meterse”  a realizar una feria de ciencia o un maratón de lectura puede ser algo tan agotador, que en medio de la jornada pueden venir pensamientos a su mente como “En qué yo me he metido” y jurar nunca más meterse en eso.
     Permítanme citar lo que dijo José Ingenieros, en cuanto a esto: “Cada nuevo emprendimiento produce en su ejecutor intranquilidad y desasosiego. Esto es una evidencia que está fuera de la rutina del hombre mediocre.”
Pero si tú eres de los profesores que quieren aportar su granito de arena e impactar a la generación que Dios te ha permitido enseñar, el esfuerzo vale la pena. O más aún, si eres de los que quieren  honrar a Dios con su  trabajo…
Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 
El maestro de corazón renueva la manera de enseñar
     Básicamente el contenido siempre es el mismo. En el caso de la historia ocurren nuevos hechos, en ciencias aparecen nuevos descubrimientos, en Lenguas pudieran surgir modificaciones… Pero en lo que sí debe haber una renovación es en el maestro y en su manera de enseñar.
Tampoco estoy diciendo que hay que dejar de hacer algo que te funciona sólo porque “hay que cambiar”. (Si algo te funciona para qué cambiarlo)
A lo que me refiero es que debemos tener cuidado de no aburrir a nuestros alumnos, o peor aún, de no aburrirnos a nosotros mismos.
 Es muy difícil que tus alumnos te vean entusiasmado con un proyecto y que ellos no se entusiasmen.
Es muy difícil que te vean leyendo un libro, y que no se interesen por la lectura.
Es muy difícil que tengas una chispa y vayas tras un ideal, sin que tus alumnos quieran ir contigo a alcanzarlo.
Los alumnos van tras su maestro. El maestro tiene un poder y un liderazgo en sus manos. Los alumnos hacen lo que les dice su maestro. A veces hasta los padres, se auxilian de los maestros para que sus hijos hagan tal o cual cosa.
El maestro renovado tiene un ideal.
 Es idealista.
Nuevamente, permítanme citar a José Ingenieros. En su libro El hombre mediocre, José Ingenieros definió el ideal como 
Un gesto del espíritu hacia alguna perfección.
Pero no se desanime si lo tildan de idealista en sentido despectivo “Porque ningún idealismo es respetado… Si un santo persigue la virtud, se astilla contra los prejuicios, continúa diciendo este autor.
“Siempre habrá, por fuerza, idealistas y mediocres. Pero, Sólo de los idealistas, dice él, espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos y la historia sus páginas luminosas.”  
         No sé quiénes han visto la película titulada “Cadena de favores”
Esta película cuenta la historia de un niño de 11 años.
En su primer día de clases, se encuentra con un profesor que cambiará su historia. Este personaje es el Sr. Simonet, profesor de Ciencias Sociales, quien recibe al curso con una frase escrita en el pizarrón que marca el eje de la película: la frase es: “piensa en una idea para cambiar al mundo y ponla en práctica”.
 El mismo maestro, no creía en ese proyecto, lo que él quería demostrarle a sus alumnos era que “El reino de la posibilidad existe, sólo en nuestras cabezas”.
Pero Trévor, creyó en el proyecto y lo puso en práctica.
Concibió la idea de una cadena de favores: Él iniciaría haciéndole un favor a alguien que tuviera una necesidad, y  esa persona a su vez, en agradecimiento, debía hacerle un favor a otras tres personas.
Al final un periodista se encontró con un beneficiado de esta cadena de favores y le dio seguimiento. Y para sorpresa del profesor este proyecto había funcionado y había crecido.
Recordemos la definición de ideal.
Un gesto del espíritu hacia alguna perfección.
y subrayemos la palabra perfección. Es aquí donde los que menosprecian a los idealistas tienen problemas. Porque están seguros que la perfección no existe, que debemos hacer lo que se pueda y no gastarnos la vida afanándonos tanto. Esta es una mentira que el enemigo de las almas quiere que creamos, pues Dios no nos llamó a la mediocridad, sino a la perfección.
Mateo 5:48
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
¿Qué es lo que sucede a veces con los ideales?
Que creemos que un ideal es algo inalcanzable
-      Ir a Marte,  Erradicar el hambre en el mundo, Acabar con la contaminación, Eliminar la corrupción política, Solucionar el problema de los refugiados,  Estos podrían ser ideales para otros grupos de personas…

Está fuera de nuestro alcance ir a Marte, pero con nuestros  alumnos  podríamos tener proyectos de explorar y conocer todo nuestro entorno o nuestra región o todo el país según sean nuestras posibilidades.

No es posible para nosotros erradicar el hambre en el mundo (ni la FAO ha podido) Pero sí podemos reunir alimentos para llevar al hogar de ancianos, o al hogar de niños discapacitados. O iniciar una fundación para alimentar al hambriento.

Y así sucesivamente…

El maestro renovado se sale de la rutina

       Por años el maestro puede poner a sus alumnos a leer una misma obra literaria. Eso no es malo, porque el maestro tendrá la oportunidad de conocerla a fondo, y hacerse un experto en dicha obra. Pero al pasar el tiempo puede cambiar de obra. También dentro de lo posible presentar diferentes títulos y diferentes autores para que los alumnos elijan. Así hay variedad, y la variedad crea dinamismo.

Con relación a los proyectos, debemos procurar uno diferente para cada año, y después de varios años podemos retomar los anteriores.


Que Dios nos ayude a ser maestros apasionados que se esfuerzan en renovarse cada día.  

Rom. 12:2
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

La fuente de la renovación es nuestro Señor Jesucristo, maestro por excelencia.
Renuévame Señor Jesús,
Amén.
        
                                                  Álida Hernández Martínez








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